El salón. Esa habitación que, en el imaginario colectivo, es el corazón de la casa. Pero, ¿alguna vez nos hemos parado a pensar en la metamorfosis que ha sufrido este espacio a lo largo de los siglos? De fastuoso escenario de protocolo a refugio de calcetines perdidos y maratones de series, el salón es un espejo de nuestra evolución social y de nuestros anhelos de conexión y confort.
De la Ostentación Real a la Reunión Burguesa: El Salón como Escenario del Poder y la Clase.
Si echamos la vista atrás, a la época en que los reyes y la nobleza mandaban, el concepto de «salón» era cosa seria. Pensemos en los palacios y mansiones, con sus salones enfilados, una sucesión de estancias diseñadas para impresionar y demostrar quién manejaba el cotarro. Muebles opulentos, techos abovedados y una decoración que gritaba «aquí hay pasta y poderío». La enfilada de salones era una especie de pasarela de la alcurnia, un camino ceremonial para dejar claro el estatus social de cada uno. Donde un gran espacio de recepción se sucede con otro de cocktail, luego un gran comedor, otro para la sobremesa y otro para el gran baile.

Con el ascenso de la burguesía, la cosa cambió. El salón, sin perder su carácter de espacio social, se volvió más íntimo y funcional. Ya no era solo para recibir a embajadores y condes; ahora también era el lugar donde se celebraban tertulias, se leía y se mostraba el progreso de la familia. Surgieron los salones y comedores separados, una clara distinción entre el espacio de ocio y el lugar donde se deglutían los manjares.
La Era del Televisor y la Especialización del Sofá
El siglo XX, con su invento estrella, la televisión, le dio un nuevo giro al asunto. El salón se convirtió en la sala de estar, el «living room» americano que invadió nuestros hogares. El sofá, antes un mueble más, se erigió en el trono del entretenimiento familiar. La disposición de los muebles se orientó hacia la caja tonta, y el salón se especializó en la contemplación pasiva.

Pero ojo, no desaparecieron del todo los salones «de etiqueta». Esos espacios, a menudo más formales y menos utilizados en el día a día, se reservaban para las visitas importantes o las celebraciones que requerían un poco más de boato.
La Revolución del Espacio Abierto: Cuando la Cocina se Invitó a la Fiesta
En las últimas décadas, la cocina abierta ha sido la gran protagonista de la revolución del salón. La integración espacial entre la cocina y la zona de estar ha derribado muros y creado un espacio social unificado y fluido. Ahora, mientras se cocina, se charla, se ríe y se comparte. La cocina ya no es un espacio de «servicio» escondido, sino un punto neurálgico de la vida doméstica.
Esta tendencia refleja un estilo de vida más informal, dinámico y con ganas de cercanía. Ya no queremos estar aislados mientras preparamos la cena; queremos ser parte de la conversación, de la película, de la vida que se desarrolla en el salón.
El Salón Contemporáneo: Un Camaleón Doméstico

Hoy en día, el salón es un camaleón doméstico. Puede ser una sala de estar, un despacho improvisado, un gimnasio de andar por casa o el escenario de una partida de videojuegos épica. La personalización es la clave. Cada salón es un reflejo de los gustos, necesidades y, por qué no, los pequeños desórdenes de sus habitantes.
La iluminación juega un papel crucial para crear diferentes ambientes, desde la luz tenue para una velada relajada hasta la iluminación potente para una sesión de trabajo intensa. Y la domótica, esa magia tecnológica, nos permite controlar todo desde el sofá, desde la temperatura hasta la banda sonora ambiental.
¿Y tú, cómo quieres que sea tu salón? ¿Un espacio para la pompa o un remanso de paz y conexión?
Si estás dándole vueltas a la idea de transformar tu salón, de hacerlo más tuyo, en Domers entendemos que cada proyecto es una historia personal. No se trata solo de colocar un mueble aquí o pintar una pared allá; se trata de diseñar un espacio que vibre con tu vida, con tus momentos y con tus anhelos.
En Domers, no solo te ofrecemos asesoramiento técnico, sino también una visión que entiende el salón como el epicentro de tu hogar, un lugar donde la funcionalidad y la estética se fusionan para crear un espacio con alma.
¿Te apetece que tu salón deje de ser un espacio genérico y se convierta en el escenario de tus mejores momentos?
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Porque, al final, el salón es el lugar donde se tejen los recuerdos, donde se comparten las risas y donde, simplemente, se vive.